En las últimas semanas han circulado en redes sociales notas, memes y mensajes alarmistas sobre adolescentes que se identifican como "therians". Videos descontextualizados, titulares escandalosos y discursos indignados han presentado el tema como una supuesta crisis de salud mental o como evidencia de que todo se salió de control y el fin de la humanidad se acerca.
Los llamados therians son personas que expresan una identificación profunda con un animal, ya sea de forma simbólica o identitaria, sin que ello quiera decir necesariamente que hay una desconexión con la realidad. Para muchas y muchos adolescentes, estas comunidades funcionan como espacios de creatividad, pertenencia y exploración personal.
Siempre han existido grupos de jóvenes que encienden las alarmas de la preocupación pública, como los emos, los darketos, los cosplayers, los otakus y los gamers, con identidades avatarizadas, con sus propias estéticas, lenguajes y mundos. Pertenecer a estos grupos no constituye en sí un trastorno ni tampoco es sinónimo de locura. Convertir toda expresión juvenil no convencional en patología solo reproduce estigmas… y los estigmas, generalmente, son dañinos.
Pero entonces, ¿qué significa? Quizá que en ciertos entornos ser parte de este trend ofrece una sensación de pertenencia y, para las y los adolescentes, sentirse parte de algo es importantísimo. ¿No lo recuerdas? Entonces el riesgo real no está en la identidad elegida, sino en el entorno social y familiar, en el que puede haber hostigamiento, acoso escolar o incomprensión adulta. Si nos burlamos, castigamos o incluso patologizamos, el mensaje que les damos es "lo que eres está mal". Y entonces, decir que se identifican con un lobo no es lo que les hace daño, sino la violencia que eso trae como respuesta.
Otro riesgo en el que estamos cayendo es en el uso de estos temas para alimentar otras guerras, presentando casos aislados o expresiones juveniles como prueba de que todas las identidades son delirios, con la intención de desacreditar otras luchas legítimas que nada tienen que ver con este fenómeno, como las de la comunidad trans. No caigamos en narrativas simplistas de que, si aceptamos una cosa, que además caricaturizamos, entonces debemos aceptar cualquier cosa. Esto, lejos de abonar a la conversación, la desvirtúa, la empobrece y alimenta la violencia.
Volviendo a los therians, me gustaría cerrar con un recordatorio de que la adolescencia es, por definición, una etapa de exploración en la que las y los jóvenes cambian sus estéticas, lenguajes y formas de nombrarse. Algunas de esas expresiones serán pasajeras; otras formarán parte de su identidad adulta. Pero mientras se encuentran, nuestro papel no es ridiculizar esa búsqueda, sino acompañarla, obviamente con contención y límites razonables.
Te invitamos a seguir esta conversación y a ser parte de las redes que impulsan el cambio en @vengavibremospositivo, @ffemmex, @__jenyca. Escríbenos a jorge@squadracr.com.