Columnas Social columnas editoriales SOCIALES

Columnas

Vibremos positivo

EMPECEMOS A VER LO QUE SÍ HEMOS LOGRADO

LUCY HOP.-

No sé en qué momento exacto la vida se convirtió en una especie de competencia olímpica, pero sin inscripción previa, sin reglas claras y, lo más importante, sin forma de ganar. Abres redes sociales "cinco minutitos" (que misteriosamente se convierten en cuarenta y cinco) y, de pronto, ya estás comparando tu vida completa con la de alguien que hornea pan artesanal, hace ejercicio a las 5:00 a. m., tiene hijos perfectamente peinados y además encuentra tiempo para "conectar consigo misma".

Mientras tanto, tú estás tratando de recordar si hoy ya tomaste agua o si ese café cuenta como hidratación (yo digo que sí, pero la ciencia no está tan de acuerdo). Y ahí empieza todo.

Comparas tu cuerpo, tu casa, tu relación, tu productividad, tu energía, tu estado de ánimo, hasta tu forma de descansar. Porque ahora resulta que también hay que descansar bien. Si te tiras en el sillón a ver una serie sin culpa, parece que estás desperdiciando tu potencial humano.

La comparación se volvió tan automática que ni siquiera la cuestionamos. Es como si nuestro cerebro tuviera una app preinstalada que dice: "Veamos quién lo está haciendo mejor que tú hoy". Te lo aseguro, siempre hay alguien: alguien más joven, más disciplinada, más organizada, más zen, más productiva, más todo.

Y aquí viene la parte incómoda: aunque sepamos que las redes muestran versiones editadas de la realidad, igual caemos. Porque no estamos comparando datos, estamos comparando emociones. Y eso es otro nivel de trampa.

Pero lo más curioso es esto: casi nunca nos comparamos hacia abajo.

No volteamos a ver lo que sí hemos logrado, lo que sí hemos construido, lo que sí somos. No hacemos listas de nuestras propias victorias invisibles. No nos aplaudimos. No nos reconocemos. No. Preferimos compararnos con la versión más brillante, filtrada y probablemente irreal de alguien más y luego preguntarnos por qué no nos sentimos suficientes. Muy lógico todo.

Yo he decidido hacer un experimento personal: cada vez que me descubro comparándome, hago una pausa (dramática, porque todo en la vida mejora con dramatismo) y me pregunto: "¿Esto me suma o me roba paz?". La respuesta es bastante obvia. Entonces respiro y regreso a mí.

A mi ritmo, a mi proceso, a mi historia, que, por cierto, no se parece a la de nadie más, aunque a veces se me olvide. Porque la única comparación que realmente sirve es con la persona que eras antes. Y no para juzgarte, sino para reconocerte, para darte cuenta de todo lo que sí has avanzado, incluso en días donde sientes que no hiciste nada.

Vibrar positivo (al menos para mí) no es ignorar que otros parecen ir más rápido. Es dejar de correr en su carrera. Es entender que no estamos tarde ni adelantadas. Estamos en nuestro propio tiempo.

Y honestamente, ya es bastante trabajo vivir nuestra vida… como para además querer vivir la de los demás.

Yo no sé ustedes, pero yo no quiero ser espectadora de mi propia vida. Prefiero sentarme, ver mi café y, aunque no tenga la espuma perfecta, tomármelo caliente, mío y en paz.

Te invitamos a seguirnos en nuestras redes sociales: en Facebook como Vibremos Positivo, en Instagram como @jorge_lpz, @vengavibremospositivo y @lucyhopco. Escríbenos a jorge@squadracr.com.

Leer más de Columnas Social

Escrito en: Vibremos positivo Columnas

Comentar esta noticia -

Noticias relacionadas

Siglo Plus

+ Más leídas de Columnas Social

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas

Videos más vistos semana

Clasificados

ID: 2465795

elsiglo.mx