El pasado 12 de junio, Fundación Femmex, en alianza con el Consejo Nacional de Litigio Estratégico, presentó un amparo en contra del Centro de Reinserción Social Femenil No. 2 de Ciudad Juárez ante el Poder Judicial de la Federación. Dicha acción legal tiene como fin defender los derechos humanos de las mujeres privadas de su libertad, quienes actualmente no reciben productos de higiene menstrual suficientes, continuos ni adecuados para cuidar su salud.
A través de este litigio, reclamamos la omisión de todo un sistema que ha dejado en segundo término las necesidades biológicas de las mujeres, como la menstruación, la cual no se detiene por la situación jurídica que atraviesan. No es una omisión de una persona o un directivo; es una falta de visión colectiva de un sistema que no toma en cuenta la equidad de género para administrar, no provee presupuesto suficiente a las autoridades penitenciarias ni diseña políticas con perspectiva de género para asegurar que las mujeres internas tengan lo necesario para garantizar una adecuada gestión menstrual y el cuidado de su salud.
La mayoría de las mujeres privadas de su libertad, al no recibir suficientes toallas sanitarias por parte del penal, recurren a sus familiares para que les proporcionen estos insumos. Nuestra experiencia en Fundación Femmex, visitando los CERESOS, es que las mujeres reciben hasta un 60 % menos de visitas que los hombres, lo que dificulta el acceso a los productos de higiene que requieren. Muchas veces tienen que adquirirlos a un precio elevado dentro del penal, consiguiendo los recursos económicos como puedan.
Dejar la salud menstrual de las mujeres privadas de su libertad a expensas de favores o de un mercado desleal abre la puerta a prácticas humillantes y discriminatorias. Es muy importante recordar que cumplir una condena por un delito no les arrebata sus derechos básicos.
El sistema penitenciario en México ha sido históricamente diseñado bajo una lógica masculina, donde las necesidades biológicas de las mujeres han sido invisibilizadas. Fue hasta 2004 cuando se construyó el primer centro penitenciario diseñado, proyectado y edificado desde su origen bajo una perspectiva de género: el Centro Femenil de Reinserción Social de Santa Martha Acatitla. Antes de ello, las mujeres cumplían sus condenas en "departamentos de mujeres" dentro de prisiones mixtas, lo que las exponía a graves condiciones de vulnerabilidad.
Con este amparo, solicitamos puntualmente que se contemple la entrega de calzones menstruales a las internas como parte de su uniforme institucional, por ser una alternativa reutilizable y digna; o bien, que se asegure el suministro permanente de insumos como copas menstruales, toallas sanitarias o tampones. Adicionalmente, exigimos el reconocimiento formal del derecho a menstruar dignamente como un derecho autónomo, el cual implica el acceso a información, productos adecuados, infraestructura de agua, saneamiento y atención médica competente.
De concederse el amparo, las autoridades se verán obligadas a implementar políticas públicas permanentes y estructurales, logrando que la gestión menstrual en las prisiones deje de depender de donaciones, decisiones arbitrarias o de la situación económica de los familiares de las internas. A su vez, buscamos sentar un precedente judicial histórico en México que impulse cambios estructurales en el resto de los centros penitenciarios del país, avanzando hacia una verdadera justicia con enfoque de género. Vamos por todas.
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