COMO APLICAR LA TEORIA DE TED LASSO A LA VIDA DIARIA
Estoy segura de que casi todos vimos la final del Mundial. Si estoy en lo correcto, habrán visto que, durante el medio tiempo, aparecieron dos "entrenadores de fútbol". Quienes vimos la serie sabemos que se trataba de Ted Lasso y Coach Beard. Obviamente, nos emocionamos porque conocemos al personaje y lo amamos, pero también por el mensaje que dieron, que fue el siguiente:
Ted le dijo a Coach Beard que la primera mitad del espectáculo de medio tiempo le había dejado "los calcetines volando"; es decir, que había estado espectacular. A lo que Beard respondió, muy a su manera de ser:
-¡Spectacular, baby!
Entonces Ted dijo -muy Ted de su parte- que, para continuar el show, necesitaban a alguien que aportara corazón, alma y amor. En ese momento apareció Justin Bieber con su guitarra y Ted le dio esta especie de charla motivacional:
-Es tu gran oportunidad. Sal ahí, no estés nervioso. Nadie está mirando. Haznos sentir orgullosos.
Obviamente, el chiste era decirle "nadie está mirando" cuando, literalmente, lo estaban viendo millones de personas. Coach Beard levantó el tablero de cambio con las iniciales JB y un cartel que decía "BELIEBE", mezclando Believe, el famoso letrero de la serie, con Bieber.
Fue una súper sorpresa verlos ahí. Aunque yo esperaba que Ted aprovechara para dar un discurso un poquito más profundo, de esos que te hacen llorar, replantearte tu existencia y después querer abrazar al señor que vende los refrescos.
Aprovecho este momento para decirles que, si no han visto esta serie, no sé qué están esperando para verla: es una joya.
Siguiendo con lo que realmente vine hoy a decirles, está de más dejarles claro que no soy entrenadora de un equipo de fútbol profesional, no vivo en Inglaterra y, siendo completamente honesta, muchas veces necesito que alguien me explique por qué marcaron fuera de lugar.
Sin embargo, después de ver *Ted Lasso*, llegué a la conclusión de que muchas de sus lecciones sirven incluso para quienes no tenemos idea de cómo organizar una alineación.
La primera es creer: BELIEVE. No necesariamente creer que todo va a salir exactamente como queremos, porque eso no es optimismo, sino fantasía con excelente mercadotecnia. Se trata de creer que podemos enfrentar lo que venga, aprender algo y seguir adelante, incluso cuando el marcador no esté a nuestro favor.
En la vida diaria también tenemos temporadas malas: proyectos que no funcionan, relaciones que cambian, planes que se caen y días en los que sentimos que el universo nos está goleando sin darnos tiempo de acomodarnos las espinilleras.
En esos momentos, creer no significa negar la dificultad. Significa no permitir que una derrota se convierta en nuestra identidad. No vale la pena tirarnos al vacío cada vez que algo malo nos pase. A veces hay que comportarnos como dice Ted: "Be a goldfish".
Y es que, si ya no podemos hacer nada para cambiar el resultado, ¿para qué atormentarnos? Es mejor levantarnos, alzar la cabeza, seguir adelante y prepararnos para lo que viene.
Otra filosofía de la serie que intento aplicar es acercarme a los demás con curiosidad, en lugar de juzgarlos inmediatamente. Algo que, por cierto, es mucho más fácil decir que hacer.
Muchas veces asumimos por qué la gente es como es o actúa como actúa, sin preguntarnos qué hay en su interior o cuál es su realidad. Es ahí donde comenzamos a hacernos ideas que no son ciertas, algunas veces para bien y muchas otras para mal.
Porque mi cerebro puede elaborar un diagnóstico completo sobre una persona con base en un mensaje de WhatsApp sin signos de admiración: "Está molesta". "Ya no me quiere". "Seguramente habló mal de mí". Pero lo más seguro es que solamente estuviera manejando.
Ser curiosa significa preguntar antes de asumir, escuchar antes de reaccionar y aceptar que no conozco toda la historia de quien tengo enfrente. Las personas suelen cargar batallas que no anuncian públicamente.
*Ted Lasso* también enseña que la amabilidad no es debilidad. Se puede ser buena persona y, al mismo tiempo, poner límites. Se puede comprender a alguien sin justificar todo lo que hace. Se puede perdonar sin entregar nuevamente todo lo que eres y todo lo que tienes.
Ser amable no significa permitir que nos lastimen. Significa decidir que el dolor no nos va a convertir en personas amargadas.
También me gusta la importancia que la serie le da al hecho de vivir en equipo; es decir, acompañados. Tendemos a pensar que ser fuertes significa resolver todo solas, no pedir ayuda y contestar "todo bien", aunque emocionalmente estemos al borde del colapso.
Hasta los mejores jugadores necesitan compañeros a quienes apoyar y que los apoyen de regreso. Entendamos que, muchas veces, el trabajo en equipo es lo que nos hace brillar como individuos.
En la vida también necesitamos personas que nos escuchen, nos corrijan, nos impulsen y nos acompañen; que nos "pasen el balón" cuando sea necesario y que, de vez en cuando, nos digan con cariño que estamos tomando una pésima decisión. Y también se vale.
Sin duda, uno de los mensajes más potentes de la serie es que el humor puede acompañarnos incluso en los momentos más difíciles. No para minimizar el dolor, sino para hacerlo un poco más llevadero. Reír no significa que no nos importe lo que está pasando. A veces significa que estamos buscando una pequeña ventana para respirar.
Y, por último, está la vulnerabilidad. Reconocer cuando estamos asustadas, tristes o confundidas no nos hace menos capaces. Nos hace humanas. Fingir que todo está perfecto mientras nos desmoronamos por dentro tampoco es, precisamente, una estrategia de alto rendimiento.
* Aplicar la filosofía de Ted Lasso a la vida diaria significa intentar mirar a los demás con más compasión, celebrar sus triunfos, aprender de mis derrotas y recordar que nadie gana todos los partidos.
* También significa llevar algo dulce de vez en cuando, porque, claramente, muchas conversaciones difíciles mejoran con una galleta.
* No necesitamos ser futbolistas profesionales para vivir como un buen equipo. Basta con aprender a confiar, pedir ayuda, reconocer nuestros errores y tratar a las personas con dignidad, especialmente cuando no pensamos igual.
* La vida no siempre nos permite elegir el resultado, pero sí la forma en la que jugamos el partido.
* Y quizá eso sea lo más importante: hacer nuestro mejor esfuerzo, cuidar a quienes comparten la cancha con nosotras y seguir creyendo, incluso cuando todavía no sepamos exactamente cómo vamos a ganar.