Groenlandia otra vez: recursos, poder y geopolítica
MAURICIO MESCHOULAM
Este fin de semana, "The Guardian" reportó que una empresa petrolera estadounidense de Texas, Greenland Energy Company, vinculada a personas cercanas al entorno político de Donald Trump, está avanzando con planes para perforar en Jameson Land, en el este de Groenlandia, pese a que todavía no cuenta con la autorización definitiva de las autoridades groenlandesas. La compañía afirma que podría existir allí una enorme reserva de petróleo y pretende realizar perforaciones exploratorias con una inversión de unos 60 millones de dólares. Esto llevó al gobierno de Groenlandia a emitir una "fuerte advertencia", indica "The Guardian", señalando que no se había otorgado ninguna autorización para desembarcar el equipo. "Cualquier asunto logístico futuro deberá ser notificado y aprobado por la autoridad de recursos minerales antes de llevarse a cabo", declaró el gobierno en un comunicado. Las intenciones de Greenland Energy ya habían sido reportadas desde abril por Danwatch, una organización periodística danesa. Pero, dados los vínculos de los promotores de este proyecto con el círculo de Trump, es imposible desligar estos hechos de las metas de ese presidente por hacerse de Groenlandia. Apenas el 1 de agosto, siete días antes del reporte de "The Guardian", durante una entrevista con Steve Gruber, el presentador le dijo a Trump que él predecía que, antes de que Trump terminara su mandato, Groenlandia estaría bajo control estadounidense. Trump respondió: "Estarías en lo correcto". Y añadió que Groenlandia es importante "desde nuestro punto de vista" y que el entrevistador debería "apostar por ello". El tema importa por los recursos, pero también por toda la rivalidad geopolítica que alrededor de ese territorio se proyecta. Unas notas al respecto: