Ya había llegado el amanecer, pero parecía que seguía la noche. Unas enormes y espesas nubes negras cubrían Teherán esta mañana y las gotas que cayeron dejaban restos negruzcos y químicos. Parecía que llovía gasolina. Vecinos confundidos miraron los relojes para ver qué hora era ante la oscuridad del día. Parecía que el apocalipsis había finalmente llegado, pero no era el apocalipsis, era el resultado de bombardeos israelíes nocturnos contra cuatro instalaciones de almacenamiento de petróleo y un centro de transferencia de productos petrolíferos en las provincias de Teherán y Alborz. Una de ellas es el Depósito de Petróleo del Noroeste de Teherán situado en el barrio de Shahran, donde a media mañana continuaba un fuego que emitía una columna de humo que parecía infinita.