Aprendizaje por competencias
El aprendizaje por competencias es un enfoque educativo que pone énfasis en la formación integral del estudiante. Su propósito no solo es que el alumno adquiera información, sino que sea capaz de movilizar lo que conoce, lo que sabe hacer y y con su entorno, para enfrentar situaciones concretas de la vida cotidiana. En este sentido, su finalidad principal se expresa en cuatro dimensiones complementarias: saber conocer, saber hacer, saber ser y saber convivir, según Asesores Académicos de Zacatecas A.C.
Desde esta perspectiva, una competencia se entiende como la capacidad de integrar de manera articulada los conocimientos, las habilidades, actitudes y valores para resolver problemas o responder eficazmente ante distintos contextos. No se trata de aprendizajes aislados, sino de un conjunto de recursos que el estudiante activa según las demandas de cada situación.

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Hay alumnos y universidades que no integran esta práctica en su formaciónCentrado en el estudiante
Este enfoque presenta características claras que se centran en el estudiante, quien asume un papel activo y protagónico en su proceso de aprendizaje. Es contextualizado, ya que parte de situaciones reales o cercanas a la experiencia del alumno; es integral porque no separa lo cognitivo de lo emocional o lo social y también es funcional, en tanto que lo aprendido tiene una utilidad práctica. Además, es progresivo porque las competencias se desarrollan a lo largo del tiempo, y logra ser transferible porque los aprendizajes pueden aplicarse en distintos ámbitos y circunstancias.
A su vez, en este tipo de aprendizaje se reconocen diversos tipos de competencias. Las competencias básicas o clave permiten que el alumno se desenvuelva en la vida diaria y continúe aprendiendo, como la comunicación lingüística o el pensamiento matemático. Las competencias genéricas o transversales se aplican a diferentes áreas del conocimiento, por ejemplo, el trabajo en equipo o el pensamiento crítico.
Por otra parte, las competencias específicas son propias de cada asignatura o disciplina, como interpretar textos filosóficos o resolver problemas científicos.

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El trabajo por competencias se desarrolla a través de estrategias didácticas que favorecen la participación activa del estudiante. Entre ellas se encuentran el estudio de casos, las situaciones didácticas, el trabajo colaborativo, los debates, los experimentos y las simulaciones, así como la integración de saberes provenientes de distintas asignaturas.
En este enfoque, la evaluación se centra en el desempeño del alumno y no solamente en el resultado final. Para que esto pase, se emplean instrumentos como rúbricas, listas de cotejo, portafolios, la observación directa, así como la autoevaluación y la coevaluación. De esta manera, la evaluación se convierte en una herramienta formativa que permite valorar cómo el estudiante pone en práctica sus aprendizajes en contextos reales.