Estos son los alimentos que sí puedes consumir después de su fecha de caducidad (y los que no)
Abrir el refrigerador y encontrar un producto que ya caducó es una situación cotidiana que suele terminar con el producto en el bote de basura y la duda sobre si todavía podías haberlo consumido.
Pero no todos los alimentos caducados son iguales. La clave está en entender qué significa cada leyenda y cuáles productos pueden consumirse después de la fecha indicada sin peligro.
La experta Laura De Gara, presidenta del Grado/Máster en Ciencias de la Alimentación y la Nutrición Humana de la Universidad Campus Bio-Medico de Roma, explicó al diario El Mundo que es fundamental distinguir entre “consumir antes de” y “consumir preferentemente antes de”.
Cuando una etiqueta dice “consumir preferentemente antes de”, se refiere a la fecha hasta la cual el alimento mantiene sus propiedades óptimas, es decir, sabor, textura, aroma y color. Después de ese día puede perder calidad, pero no necesariamente se vuelve peligroso.
En cambio, la leyenda “consumir antes de” indica una fecha límite estricta. Pasado ese momento, especialmente en productos frescos o con alto contenido de agua, el riesgo para la salud aumenta.

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De acuerdo De Gara, el principal peligro son las intoxicaciones alimentarias causadas por bacterias como Salmonella, Listeria o Escherichia coli. Estos microorganismos pueden desarrollarse en productos perecederos como carne, pescado, lácteos y platos preparados.
Pero no solo importa la fecha, también es fundamental conservar los alimentos a la temperatura adecuada y respetar la cadena de frío.
Algunos productos, si han sido bien almacenados y no presentan alteraciones, pueden tolerar cierto margen tras la fecha indicada.
La pasta seca, a diferencia de la fresca, puede consumirse incluso hasta dos años después si se ha guardado en un lugar seco y fresco. Lo mismo ocurre con arroz, legumbres secas y alimentos enlatados, que suelen mantener su seguridad durante largos periodos.
La miel es uno de los productos más estables gracias a sus propiedades antibacterianas naturales. Puede durar muchísimo tiempo sin perder seguridad si se conserva correctamente.

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Aprende la forma correcta de descongelar el pescadoEl chocolate también puede consumirse semanas o incluso meses después de la fecha si no presenta olor extraño. La típica capa blanca en la superficie no es peligrosa, sino una alteración estética.
Las galletas secas envasadas y sin abrir pueden durar varios meses más; lo que cambia es su textura o sabor, no su seguridad.
El yogur puede consumirse algunos días después de la fecha si el envase no está inflado y no hay mal olor ni cambios en la textura.
En el caso del pescado en lata, si el envase está intacto y no hay abolladuras ni hinchazón, puede existir cierta tolerancia incluso hasta un mes después.
El aceite puede utilizarse algunos meses después siempre que no esté rancio, aunque con el tiempo pierde propiedades antioxidantes.
Los zumos envasados requieren mayor cuidado: si están bien sellados y no muestran fermentación ni moho, pueden evaluarse, pero ante cualquier duda es mejor desecharlos.

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Alimentos que no deben consumirse tras la fecha de caducidad
Existen productos donde el riesgo es elevado y no conviene asumirlo.
La leche es altamente perecedera, especialmente en épocas de calor. Después de la fecha puede desarrollar bacterias nocivas. El riesgo aumenta con la leche cruda, que puede contener microorganismos productores de toxinas peligrosas.
Los huevos no deben consumirse después de la fecha indicada, ya que pueden desarrollar Salmonella aunque externamente parezcan en buen estado.
Los embutidos son especialmente sensibles al deterioro microbiano, con riesgo de Listeria. No es recomendable consumirlos tras la caducidad, aunque no presenten cambios visibles.
En el caso del queso, algunos curados podrían tolerar más tiempo, pero si hay moho no deseado, cambios en la corteza u olores desagradables, deben desecharse.

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Si un alimento tiene consumo preferente, usa la técnica de los tres pasos: Mira, huele y prueba.
- Vista: ¿Hay moho? ¿Cambió el color de forma extraña?
- Olfato: ¿Huele agrio, rancio o putrefacto?
- Gusto: Prueba una cantidad mínima. Si el sabor es amargo o metálico, deséchalo.
Presta especial atención a los cambios de color, olor desagradable, envases hinchados o presencia de moho, pues son señales claras de que un producto no debe consumirse.

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