Fomentar el pensamiento crítico en el aula
“La lectura es una de las principales actividades para el desarrollo cognitivo del ser humano”, se lee en el artículo “Estrategias lectoras para el desarrollo del pensamiento crítico” en la Revista Científica en Ciencias Sociales de la Universidad UTE. Es una relación intrínseca cuyo fortalecimiento es esencial no solo para la formación integral en etapa escolar, sino también para todo ámbito de la vida.
En el marco del Día Mundial del Libro, celebrado cada 23 de abril y establecido por la UNESCO, expertos, educadores, estudios recientes e instituciones, como la Universidad de los Andes, señalan una erosión o declive en las habilidades de pensamiento crítico en la sociedad actual.
A pesar de tener mayor acceso a información, ciertos factores como el consumo inmediato de contenidos, la dependencia tecnológica y la polarización social han debilitado la capacidad de análisis profundo y reflexión, lo que convierte al pensamiento crítico en una competencia amenazada que, a la vez, se ha vuelto urgente de desarrollar.

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Algunos consejos basados en la cienciaEl fundamento cognitivo como punto de partida
El pensamiento crítico es una habilidad cognitiva sumamente compleja debido a la naturaleza intrincada y multifacética del cerebro humano, resalta el artículo “La complejidad del pensamiento crítico y su relación con la neurociencia”.
Dicha capacidad involucra múltiples regiones cerebrales y redes funcionales, además de que se asienta sobre habilidades cognitivas, como la memoria, atención, el procesamiento de la información y el razonamiento. Las regiones cerebrales incluidas en el pensamiento crítico son:
Corteza prefrontal. Se encarga de la toma de decisiones y de la resolución de problemas complejos. Está implicada en la planificación, organización y evaluación de la información.
Corteza parietal. Involucra la percepción espacial, la atención y la integración de información sensorial, y puede ayudar a mejorar la capacidad para analizar y evaluar la información.
Corteza temporal. Está implicada en la recuperación de la información de la memoria y en la integración de diferentes tipos de información. Ayuda a conectar y relacionar diferentes ideas y conceptos.

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Psicólogos proponen estrategias que combinan firmeza y empatía“La conectividad funcional entre diferentes regiones cerebrales también juega un papel importante en el pensamiento crítico. Por ejemplo, la comunicación efectiva entre la corteza prefrontal y el lóbulo parietal entre la corteza prefrontal y el lóbulo parietal puede mejorar la capacidad para analizar y evaluar la información”, se lee en la publicación.
¿Cómo fortalecer el pensamiento crítico?
La clave está en el entrenamiento de la atención y la memoria de trabajo, así como a través de la exposición a situaciones desafiantes que requieren un pensamiento crítico. Por ello, la lectura es la estrategia primordial.
La lectura no es una facultad nativa del ser humano, sino es un proceso intelectual desarrollado por éste que implica el ejercicio de habilidades mentales como predecir, inferir, analizar, sintetizar, entre otras.
“Es esencial para el ser humano, ya que es la llave del conocimiento, pues la información importante y nutritiva se adquiere leyendo”, destaca el artículo publicado en la Revista Científica en Ciencias Sociales, el cual agrega que “potencia la capacidad de observación, atención, concentración, facilita la recreación de la fantasía, y de igual modo, el desarrollo de la creatividad”.

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Para el aula y la vidaEs en este punto donde surgen diversas estrategias de lectura en el aula para llegar a un entendimiento asertivo y profundo, las cuales son enlistadas en dicho artículo:
- Incentivar la autonomía a fin de que el estudiante aprenda a pensar y opinar por su cuenta.
- Crear espacios de debate para incentivar el pensamiento crítico y reflexivo.
- Destinar tiempo y espacio a la lectura en silencio para focalizar los pensamientos y realizar una reflexión.
- Clasificar las palabras desconocidas y conocidas para llegar a una comprensión profunda del texto.
- Leer y releer para llegar a la reflexión y criticidad del texto.
- Realizar preguntas antes y después del texto para saber sobre puntos de vista y perspectivas, explorar razones y evidencia, comprobar conjeturas, etc. Tales como: ¿qué espero del texto?, ¿qué haría yo?, ¿por qué es importante?, ¿quién lo dice?, ¿qué acontecerá después?, ¿qué solución puedo dar a tal conflicto?, entre otras.
- Justificar las respuestas con argumentos válidos y concretos, a su vez que los expresa con los demás compañeros del aula. En esta parte verá reflejado su nivel de argumentación, criticidad y reflexión.

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Un trámite obligatorio si se busca ejercer en MéxicoConsideraciones
Antes de leer, el estudiante debe cuestionarse para qué va a leer el texto, una cuestión asociada con el tipo de texto que va a leer o la situación a la que se enfrenta y debe resolver. Durante la lectura es necesario explicar de manera precisa qué busca el texto, para qué se usa y cómo se escribe. Al final, pueden realizarse ciertas preguntas que ayuden al estudiante a configurar un esquema del contenido en el texto.
Lo anterior debe impulsarse desde los niveles primarios de la escuela. “Los docentes tienen que estimular las adecuadas prácticas y hábitos mentales, así como la disposición del alumno a pensar”, puntualiza la lectura.
El rol docente debe actuar como facilitador y guía mientras modela procesos de pensamiento, promueve el cuestionamiento constante y genera espacios de diálogo. Su actitud crítica, preparación y capacidad para motivar a los alumnos es clave, por ello, es imprescindible su formación continua en estrategias de lectura crítica para garantizar prácticas actualizadas, reflexivas y centradas en el aprendizaje significativo.
En suma, las lecturas multimedia, plataformas interactivas y herramientas colaborativas en línea pueden ayudar a captar el interés del alumnado y permiten diversificar los formatos de lectura para estimular nuevas formas de análisis.
“Fomentar la lectura crítica implica más que enseñar a leer; significa formar ciudadanos capaces de pensar con autonomía, cuestionar la realidad y participar activamente en su entorno”, puntualiza el artículo.