La importancia de responder los “¿por qué?” en niños
Hay un momento en la vida de los niños, entre los dos y cinco años de edad, en que bombardean a los adultos con sus constantes “¿por qué?”
Estas preguntas, que surgen por la duda genuina que acompaña el descubrimiento del mundo, son cruciales para su desarrollo, ya que implican cambios neuronales relacionados con su lenguaje, pensamiento crítico y curiosidad.
Ante estos beneficios, es importante que tanto en la escuela como en la casa, el niño tenga la seguridad de que el adulto que escuche sus preguntas, podrá responderlas.
Mario Andrés Candelas, educador e investigador, en su artículo “Sobre las preguntas infantiles y su relevancia para el cambio educativo”, expone que “las preguntas e interrogantes planteados permiten a los niños relacionarse y conocer el universo del que forman parte, siendo por lo tanto, una fuente inagotable de aprendizaje. A pesar de esto, los adultos sienten cierto ‘temor’ hacia las preguntas de los niños, y en la mayoría de los casos, en lugar de fomentarlas, les restan importancia e incluso las sancionan”.

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Las preguntas como forma de aprendizaje
Más allá de obtener una respuesta a la pregunta planteada, lo que en realidad surge con los cuestionamientos de los niños va más allá.
Candelas afirma que “con las preguntas los niños establecen comunicación y relación con los adultos, aprenden y configuran su lenguaje, piensan, juegan, reflexionan, se acercan y conocen el mundo que les rodea, de esta forma, podemos decir que encuentran en las preguntas un fantástico vehículo para su desarrollo”.
Al estar en una edad donde hacen suyo el lenguaje, algunas preguntas que plantean durante un día pueden ser repetitivas en los niños de tres a seis años porque lo que buscan es apropiarse de las palabras, jugar con ellas, entonarlas.
“Otro aspecto interesante es aquello que tiene que ver con la organización del conocimiento que van generando, actividad para la que la realización de preguntas es de gran ayuda, ya que les permite situar y resituar aquellas cuestiones que no tienen claras. Esto es de gran importancia ya que la organización o arquitectura del conocimiento es una cuestión básica para el aprendizaje”, explica Candelas en su artículo de investigación.
A través de las preguntas los niños se relacionan con los adultos, obtienen su atención e información al mismo tiempo y esto les ayudará a crear sus propias opiniones y transmitirlas a otras personas.
“Es cierto que en ocasiones los niños realizan preguntas incómodas o inapropiadas debido al contexto en el que nos encontramos. En cualquier caso, debemos ser conscientes que estas preguntas son realizadas por el afán auténtico y verdadero de conocer y aprender, motivado por la curiosidad que mantienen muy viva”, explica el investigador.

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