Inteligencia artificial (ESPECIAL)
La inteligencia artificial ya forma parte de los procesos de adquisición de talento en más del 90 por ciento de las organizaciones. Sin embargo, menos del 5 por ciento de las empresas asegura obtener resultados realmente efectivos, lo que exhibe una fuerte brecha entre adopción tecnológica y utilidad real en el reclutamiento.
Esta realidad quedó al descubierto en el estudio titulado The New Talent Equation: Building Better Talent Decisions, desarrollado de manera conjunta por Talent Solutions de ManpowerGroup y Everest Group.

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Tras consultar a 80 directivos del área de Recursos Humanos, la investigación determinó que el despliegue de esta tecnología se ha concentrado principalmente en tareas repetitivas y de carácter operativo, tales como la búsqueda inicial de candidatos, el filtrado y preselección de currículums, y el contacto de primer nivel con los postulantes.
En estas fases, la herramienta cumple con procesar enormes volúmenes de información y agilizar labores que antes devoraban horas de trabajo manual.
El problema está en la implementación
El verdadero problema radica en la estrategia de implementación. La gran mayoría de las compañías ha cometido el error de injertar la inteligencia artificial dentro de sus sistemas y flujos de trabajo tradicionales, en lugar de realizar una reingeniería completa de la contratación que gire en torno a las nuevas capacidades digitales.
Avances limitados en métricas específicas
A pesar de las fallas de integración profunda, el reporte reconoce ciertos progresos en métricas aisladas. Por ejemplo, el 39 por ciento de las organizaciones afirma percibir un impacto significativo en su eficiencia operativa.
De igual manera, el 61 por ciento nota mejorías en la experiencia del empleado o del propio candidato, mientras que el 61 por ciento asocia el éxito de sus iniciativas tecnológicas con una mejora en la calidad del proceso.
No obstante, al analizar el impacto transformador global, este sigue siendo un terreno casi inexplorado, ya que menos del 5 por ciento ve avances sustanciales en la mayoría de sus indicadores clave.
La IA también complica la evaluación de perfiles
Por si fuera poco, los reclutadores se enfrentan ahora a un desafío inédito. Casi el 54 por ciento de los profesionales de Recursos Humanos admite que la inteligencia artificial está complicando la evaluación precisa de los perfiles.
Esto se debe a que los propios candidatos están utilizando estas herramientas digitales para optimizar al máximo sus currículums, redactar solicitudes y resolver pruebas de evaluación, lo que genera una barrera para los evaluadores al momento de distinguir entre una presentación pulida artificialmente y las competencias reales del individuo.
El factor humano sigue siendo decisivo
Frente a este escenario de automatización temprana, el factor humano sigue siendo el filtro definitivo. Las decisiones de mayor peso estratégico, como dictaminar la calidad de una contratación, evaluar el potencial a largo plazo de un individuo, cuidar la reputación de la empresa como empleador y proyectar las capacidades que el negocio requerirá en el futuro, se mantienen bajo el criterio exclusivo de las personas.
La tecnología se limita a procesar datos y detectar patrones, permitiendo que los especialistas en talento se concentren en tareas que demandan contexto, intuición y comprensión del negocio.

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ManpowerGroup reporta avances en IA, capacitación de talento y reducción de emisiones, con foco en formación, entrevistas asistidas y sostenibilidadPrincipales barreras de adopción
La transición hacia estos nuevos modelos tampoco ha sido sencilla debido a diversos obstáculos internos. Entre las principales barreras de adopción, el 58 por ciento de los encuestados señaló las dificultades en la gestión del cambio.
Los aspectos legales, los riesgos y los marcos de gobernanza representan un freno para el 55 por ciento, misma cifra que le otorga la falta de madurez tanto en la tecnología como en el manejo de datos.
Finalmente, las brechas de habilidades en el personal actual preocupan al 46 por ciento, mientras que el 40 por ciento apunta a las limitaciones de los propios modelos operativos de sus empresas.
La investigación concluye con un llamado a entender que el verdadero beneficio de la inteligencia artificial no se encuentra en la simple automatización de tareas mecánicas, sino en su capacidad para perfeccionar los juicios y las elecciones humanas a lo largo de todo el camino de búsqueda, evaluación y selección de personal.

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