TDAH: lo que sí es y lo que no, explicado sin prejuicios por una especialista del INPRFM
Reconocer el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) desde una perspectiva científica y libre de estigmas favorece el diagnóstico oportuno, el acceso al tratamiento y el desarrollo pleno del potencial de quienes viven con esta condición, afirmó Gabriela Cortés Meda, especialista del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (INPRFM) de la Secretaría de Salud.
En entrevista, con motivo del Día Mundial de la Sensibilización sobre el TDAH, que se conmemora el 13 de julio, la profesora titular de la especialidad de psiquiatría en el INPRFM explicó que el TDAH es un trastorno del neurodesarrollo que modifica la forma en la que el cerebro regula la atención, el nivel de actividad y el control de impulsos.
La conmemoración de esta fecha, 13 de julio, tiene como propósito reducir prejuicios, promover la detección temprana y fomentar la búsqueda de ayuda profesional.

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Una ingesta consciente puede marcar la diferencia en la salud y bienestar generalCómo se manifiesta el TDAH
La especialista Gabriela Cortés Meda esclareció que el TDAH se caracteriza por dos grandes grupos de síntomas: los relacionados con la falta de atención y la hiperactividad/impulsividad.
Entre las manifestaciones de la inatención destacan la dificultad para mantener la concentración en tareas que requieren esfuerzo sostenido, cometer errores por descuido, olvidar actividades o compromisos, perder objetos con frecuencia y presentar problemas de organización.
En cuanto a la hiperactividad-impulsividad, esta puede manifestarse mediante una necesidad constante de movimiento, hablar excesivamente, actuar como si se tuviera una energía inagotable, responder antes de terminar de escuchar una pregunta, interrumpir conversaciones o tomar decisiones precipitadas.
En la adolescencia y la vida adulta, la hiperactividad puede transformarse en una sensación persistente de inquietud interna.
Diagnóstico y evaluación clínica
Subrayó que el diagnóstico requiere de una evaluación clínica integral que considere el desarrollo durante la infancia, la historia clínica, la presencia de comorbilidades y los diagnósticos diferenciales.
Esta valoración puede ser realizada por especialistas en psiquiatría infantil y de la adolescencia, psiquiatría de adultos, pediatría del desarrollo o neuropediatría, según la edad y las características de cada caso.
Precisó que las conductas asociadas con el TDAH pueden presentarse de manera ocasional en cualquier persona; sin embargo, se consideran parte del trastorno cuando son persistentes, más intensas de lo esperado para la edad y afectan de forma significativa el desempeño escolar, familiar, social o laboral.
Opciones de tratamiento
Respecto al tratamiento, la especialista del INPRFM señaló que existen diversas alternativas, entre ellas la psicoeducación; los ajustes en el hogar, la escuela o el trabajo; la terapia enfocada en habilidades, fortalezas y necesidades; así como el tratamiento farmacológico cuando está indicado.
Agregó que las guías internacionales basadas en evidencia muestran que los tratamientos farmacológicos pueden reducir de forma importante los síntomas y el deterioro funcional, siempre que exista valoración y seguimiento profesional.

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La especialista indicó que The World Federation of ADHD International Consensus Statement estima que este trastorno afecta aproximadamente al 5.9 por ciento de las niñas, niños y adolescentes, y al 2.5 por ciento de las personas adultas en el mundo.
Cortés Meda explicó que la detección de este trastorno dependerá de la severidad de los síntomas. Cuando éstos son numerosos e intensos, el diagnóstico puede establecerse alrededor de los seis años de edad.
“La edad promedio de diagnóstico es entre los seis y 10 años de edad”puntualizó.
Añadió que, cuando una persona adulta presenta sospecha de TDAH, generalmente existen antecedentes de síntomas antes de los 12 años de edad que no fueron identificados o diagnosticados oportunamente.
¿Qué es el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)?
El TDAH es un trastorno del desarrollo neurológico, lo cual significa que determina la forma en que el cerebro se desarrolla y funciona. Afecta las partes del cerebro que regulan la función ejecutiva: la capacidad para planear, organizar y realizar tareas.
Esto incluye la posibilidad de mantener el enfoque y la atención y de controlar los impulsos y las emociones. Se diagnostica típicamente en la niñez, pero los síntomas pueden continuar hasta la edad adulta. A algunas personas no se les diagnostica sino hasta una etapa más avanzada de la vida.
El TDAH es una afección médica con impacto en el trabajo, el estudio, las relaciones y mucho más. No es causado por pereza ni falta de disciplina o de inteligencia.

¿Cuáles son los síntomas o señales?
Típicamente, los síntomas del TDAH se agrupan en tres categorías:
Falta de atención; Las personas con el TDAH a menudo tienen dificultad para prestar atención a los detalles, seguir instrucciones y terminar tareas. Pueden distraerse con facilidad, luchar con la organización y el manejo del tiempo y perder cosas con frecuencia.
Hiperactividad; Muchas personas con el TDAH tienen dificultad para sentarse tranquilas por largos períodos de tiempo. Pueden mostrarse inquietas y retorcerse, estar en constante movimiento y hablar en exceso.
Impulsividad; Las personas con el TDAH pueden interrumpir a otras, actuar sin pensar y tener dificultad para esperar a que les llegue su turno.
Adicionalmente, más de dos terceras partes de las personas con el TDAH también tienen al menos otra afección coexistente. Entre ellas cabe citar: ansiedad y trastornos del estado de ánimo, como depresión; trastornos del comportamiento y de la conducta, como dificultad para seguir las reglas; discapacidades de aprendizaje; problemas del sueño; y trastorno del espectro autista.
¿Cómo afecta el TDAH el cerebro?
Las personas con TDAH presentan diferencias estructurales y funcionales en redes cerebrales clave, como la corteza prefrontal y los ganglios basales, junto con niveles alterados de neurotransmisores como la dopamina. Esto altera la regulación de la atención y dificulta el filtrado de estímulos externos, causando distracción.
Las personas con el TDAH pueden tener menores niveles de dopamina, una sustancia química en el cerebro que ayuda a regular la atención y la motivación. También, estas personas a menudo tienen dificultad para realizar funciones ejecutivas como planear, organizar y prestar atención, siendo la corteza prefrontal la que regula estas funciones.

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Existe una relación al desarrollar diversos padecimientos¿Qué causa el TDAH?
Con exactitud se desconocen las causas, pero existen investigaciones que sugieren que hay factores que probablemente intervienen en su manifestación, entre ellos:
Los genes y la herencia; El TDAH suele ser común en las familias, lo cual puede significar que es hereditario. Los científicos también han identificado varios genes que intervienen en la regulación de las sustancias químicas en el cerebro y pueden contribuir a la manifestación de este trastorno.
El medio ambiente; En varios estudios se han observado mayores tasas del TDAH en personas expuestas a ciertas sustancias o condiciones en el medio ambiente, como plomo o contaminación del aire, durante el desarrollo prenatal o al comienzo de la niñez.
La anatomía y la función del cerebro; Algunas investigaciones sugieren que las personas con el TDAH tienen diferencias en la estructura y la función del cerebro. Estas diferencias podrían afectar la atención, la impulsividad y el autocontrol.
¿Existe tratamiento? ¿Es necesario?
Sí, suele ser multidisciplinario y no es igual para todos los pacientes, además puede incluir: tratamiento farmacológico a través de medicamentos para regular la dopamina y la noradrenalina en el cerebro, mejorando la atención y el control de impulsos; terapia psicológica y conductual enfocada en aprender a gestionar los síntomas, mejorar la autoestima y reducir el estrés; terapia ocupacional que suele ayudar a pacientes que presentan problemas de motricidad fina o desregulación sensorial, así como adaptaciones en su ambiente y entorno.
Si no se trata, el TDAH puede tener consecuencias graves. Un niño puede retrasarse en la escuela, encontrar dificultades en las amistades y tener conflictos con los padres.
Hay estudios que indican que los niños con TDAH no tratado acuden con más frecuencia a la sala de urgencias y tienen más probabilidades de sufrir lesiones autoinfligidas que aquellos cuyo trastorno es tratado. Los adolescentes no tratados, menores de 10 a 18 años, con TDAH son más propensos a correr riesgos y exponerse a accidentes automovilísticos que los que sí reciben tratamiento.
Es indispensable que especialistas den seguimiento puntual en el caso de prescribir medicamentos, ya que no en todos los pacientes tienen el mismo efecto ni duración y, aunque entre el 70 y el 80 por ciento de los niños con el trastorno tienen menos de sus síntomas cuando toman estos medicamentos, también los pueden afectar de manera diferente y pueden tener efectos secundarios, como falta de apetito y problemas para dormir.
Un niño podría responder bien a un medicamento, pero no a otro medicamento, de ahí la importancia de tener el acompañamiento de profesionales en este campo.