Valía personal adolescente: impacto de las redes sociales
Conexión instantánea, denuncia social, entretenimiento y oportunidades de crecimiento laborales y de negocio son algunas de las virtudes de las redes sociales, ventajas que se contraponen con riesgos que asechan sobre todo al consumidor joven (12 a 24 años), según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Dicho rango de edad abarca la adolescencia, un período de transición a la adultez que implica una transformación tanto física como emocional, donde se busca, en la cuestión psicosocial, la definición de la personalidad y la construcción de su identidad, lo que las redes sociales facilitan.
Riesgos significativos del uso de redes en la adolescencia
El psicólogo Juan Pablo Cibils compartió en entrevista para la UNICEF que las redes sociales se han convertido en el lugar ideal para socializar y cumplir la necesidad de pertenencia. Esto se basa en que el adolescente se encuentra en un periodo donde busca identificarse con sus pares y ya no con sus padres. Ahora sus pares se convierten en gran medida sus principales modelos a seguir.

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Para el aula y la vidaSiguiendo la jerarquía de necesidades propuesta por Abraham Maslow, por naturaleza, el ser humano motiva su comportamiento en la satisfacción de sus necesidades. En ese sentido, en la era moderna, el deseo de pertenencia, aprobación, expresión, validación y reconocimiento, puede satisfacerse por medio de likes, post y otras formas de aprobación que se reciben en las redes.
La falta de interacción positiva en persona “puede afectar negativamente la manera de verse a sí mismo, y crea una búsqueda constante de aprobación en línea y dependencia de la aprobación virtual”, se lee en el artículo “Redes y adolescentes: la imagen como poder”.
En la navegación en redes sociales es posible que surjan sentimientos incómodos derivados de la comparación de sus vidas propias con “las representaciones filtradas y seleccionadas de los otros”. Además, existe una exposición constante a imágenes que presentan estándares de belleza inalcanzable, lo que es posible genere presión estética.

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Para el aula y la vidaCuerpos idealizados y fotografías retocadas pueden contribuir al desarrollo de complejos de imagen corporal, lo que deriva en comportamientos tóxicos y autoexigencias irreales hacia sí, como dietas extremas o insatisfacción con su propio físico.
A esto se suma el ciberacoso. “La publicación de fotos humillantes y comentarios negativos pueden tener un impacto devastador en la salud mental de los adolescentes, y contribuye a la depresión y ansiedad”, añade la publicación.
Y cuando en primera instancia no se obtienen respuestas positivas en línea y existe una búsqueda desesperada del reconocimiento del otro para conseguir un sentido de sí mismo, los usuarios comienzan a mostrar y exhibir su intimidad, todo ello con el fin de cumplir la necesidad de aprobación a través de las reacciones. “Lo personal se vuelve público, y lleva a que la construcción de la identidad sea un proceso más complejo”, enfatiza el artículo. No logran acceder a una conciencia que les permita evitar exponerse o verse expuestos a situaciones que, en lo inmediato, pueden generar altos niveles de estrés y daños significativos en la autopercepción.

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El ranking Compara Carreras del IMCO enlistó a las 10 carreras con mejores ingresos del paísAsimismo, el miedo al rechazo y el deseo a pertenecer van ligados con el miedo a perderse alguna experiencia, también llamado FOMO (Fear of Missing Out). El temor a quedar excluido puede provocar estrés y ansiedad debido a la creencia de que no se tienen una presunta vida plena. En caso de que exista una percepción sobre una aparente desconexión con el otro, puede aumentar el sentimiento de aislamiento e incomodidad “al no encontrar su lugar en la sociedad”.
Además, las preocupaciones sobre su uso a temprana edad también se han focalizado en el desarrollo de relaciones superficiales con extraños, riesgo de adicción, disminución de horas total del sueño, repitencia y abandono social.
Vías de acción
Diversas investigaciones han dado sustento científico a otros riesgos asociados a las redes sociales, como una revisión de estudios internacionales publicado en la revista JAMA Pediatrics, en la cual un grupo de investigadores analizó 153 estudios con niños y adolescentes de dos a 19 años con un seguimiento de dos décadas. Se concluyó que un mayor uso de los medios digitales se asociaba con más síntomas depresivos y problemas de comportamiento, así como mayor riesgo de adicciones, autolesiones y un peor rendimiento escolar.

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Estrategias educativas que hacen la diferenciaEn este punto, no solo se habla del control parental frente a las pantallas, sino también de la mejora de calidad y seguridad de los entornos digitales que visitan los jóvenes. La autora principal del estudio, la psicóloga clínica Delyse Hutchinson, detalla que las plataformas digitales están diseñadas para maximizar la participación, por lo que se deben establecer normas reguladoras, así como también debe recaer responsabilidad en quienes diseñan y gestionan dichos sistemas.
Si bien la “tecnología digital aporta beneficios reales”, se requieren “sistemas que den prioridad al bienestar” de los más jóvenes, resalta. Entre las medidas que propone Hutchinson se incluyen: reducir las características persuasivas o adictivas, aumentar la protección de la privacidad de los menores y habilitar mecanismos de rendición de cuentas más claros para los operadores de las plataformas.
Bajo la misma línea, los efectos de las redes en jóvenes han sido tomados como base para prohibir el uso de redes a menores de edad en ciertos países, como Brasil, Australia y Francia. El más estricto de ellos es Australia, el cual se convirtió en el primer país del mundo en vetar el acceso de menores de 16 años. Dicha ley restringe el acceso a plataformas como Instagram, TikTok y YouTube, y sanciona con hasta 32 millones de dólares a empresas que no opten por medidas razonables para cumplirla.

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Los papás pueden acompañar este proceso desde el hogar, promoviendo la autenticidadComo prueba de sus resultados, la consejera de Educación de la embajada de Australia en México, en entrevista con AFP, aseguró que las restricciones han mejorado el clima escolar en el país, aumentado la concentración de los estudiantes y reducido el acoso vinculado a redes.
¿Pero qué hay de México? Hasta el momento, el titular de la Secretaría de Educación Pública, Mario Delgado, ha demostrado su interés por el modelo australiano, con un enfoque centrado en la promoción de una cultura digital responsable, crítica y consciente, distinto a la prohibición y veto de dispositivos móviles de las escuelas públicas. A la par, existen iniciativas activas y reformas locales, como en Ciudad de México y Querétaro, que limitan el acceso, exigen supervisión parental y sancionan riesgos como el grooming.
El debate sobre su regulación está abierto, centrado en seguridad y conciencia digital, pero ¿qué se puede hacer desde casa para cuidar a nuestros jóvenes? El artículo “Impacto de las redes sociales e internet en la adolescencia: aspectos positivos y negativos” puntualiza que “es indispensable por parte de los adultos autoeducarse y aprender todo lo relativo a internet, aplicaciones y redes sociales. Solo así es posible ejercer un adecuado monitoreo, acompañamiento y supervisión, especialmente en la etapa adolescente”.

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Con el paso del tiempo, el síndrome puede tener un impacto real y duradero en la salud generalAñade que es preciso:
- Supervisar que el tiempo en pantalla sea de entre una a dos horas máximo al día.
- Definir espacios en familia libres de aparatos electrónicos, equilibrar las actividades online y offline.
- Platicar sobre el uso del internet, trabajar en la comprensión de las consecuencias de lo que se hace y dice en la web-
- Ubicar computadoras en lugares comunes.
- Instalar herramientas de filtros de contenido.
- Controlar el historial de las páginas que se han usado en el computador.
- Desconectar el wifi por la noche.
- Crear conciencia sobre el mal uso de las redes sociales.
- Permanecer alerta a cualquier variación significativa en el comportamiento físico, cognitivo, emocional y social del adolescente.
- En caso de encontrar una página que no es aceptable, resulta necesario conversar sobre cómo se encontró la página y el tipo de información que se estaba buscando, con calma, y platicar sobre sus riesgos
No se trata de satanizar su uso, sino de controlarlo, regularlo y supervisarlo a través de un manejo multidisciplinario.