¿Qué es un infarto cerebral? Así se puede prevenir
El infarto cerebral representa una de las principales causas de discapacidad y mortalidad en México; sin embargo, más del 90 por ciento de los casos pueden prevenirse mediante el control oportuno de factores de riesgo como hipertensión arterial, diabetes, colesterol elevado, tabaquismo y obesidad, informó el neurólogo y Fellow de la Clínica de Enfermedad Vascular Cerebral del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía “Manuel Velasco Suárez” (INNNMVS), David Vidal González.
El especialista explicó que el infarto cerebral ocurre cuando una arteria que lleva sangre al cerebro se obstruye, lo que provoca daño al tejido neuronal por falta de oxígeno. Añadió que esta enfermedad genera un importante impacto social, familiar y económico debido a las secuelas que puede ocasionar.
Con el propósito de identificar de manera temprana obstrucciones o estrechamientos en los vasos sanguíneos que suministran oxígeno al cerebro, recomendó realizar valoraciones clínicas preventivas, medición de presión arterial, peso y talla, así como estudios de ultrasonido Doppler carotídeo, herramienta no invasiva que permite evaluar el flujo sanguíneo y detectar placas de grasa en las arterias del cuello antes de que provoquen un evento vascular cerebral.
Detalló que en México se estima que alrededor de 170 mil personas presentan un infarto cerebral cada año, cifra que ha incrementado debido al aumento de enfermedades crónicas no controladas, principalmente hipertensión arterial y diabetes, así como por el envejecimiento poblacional.
No obstante, alertó que esta enfermedad ya no afecta únicamente a personas adultas mayores, ya que cada vez se detectan más casos en adultos jóvenes con antecedentes de colesterol elevado, tabaquismo, sedentarismo, obesidad, enfermedades cardiacas y otras comorbilidades asociadas. “La mayoría de estos factores son modificables y pueden prevenirse”, enfatizó.
Respecto a los síntomas de alarma, indicó que el infarto cerebral ocurre de manera súbita y puede manifestarse con debilidad o pérdida de fuerza en la cara, brazo o pierna, alteraciones del lenguaje, dificultad para hablar o pérdida de equilibrio. Ante cualquiera de estos signos, subrayó la importancia de solicitar atención médica inmediata, ya que “tiempo es cerebro”.
El especialista explicó que, una vez detectados factores de riesgo o alteraciones en las arterias, se implementan estrategias de seguimiento y tratamiento enfocadas en controlar enfermedades crónicas, disminuir niveles de colesterol, suspender el tabaquismo y estabilizar las placas de grasa mediante atención médica y vigilancia periódica.
Añadió que la prevención continúa siendo la estrategia más efectiva para reducir mortalidad y discapacidad, aun cuando actualmente existen tratamientos especializados de emergencia para atender el infarto cerebral en fase aguda, como la trombólisis intravenosa y la trombectomía mecánica.
“Lo más importante es entender que el infarto cerebral puede prevenirse. Reconocer los síntomas y controlar los factores de riesgo puede salvar vidas y evitar discapacidad permanente”, subrayó.
Vidal González invitó a la población con factores de riesgo a acudir a las unidades de salud de primer nivel de atención para realizarse chequeos médicos periódicos, especialmente a partir de los 40 años o antes en caso de antecedentes familiares o enfermedades crónicas, así como mantener hábitos saludables y atender oportunamente sus padecimientos para reducir considerablemente el riesgo de presentar un infarto cerebral.
Cabe señalar que este año la Clínica de Enfermedad Vascular Cerebral del INNNMVS realizó, como parte de su campaña preventiva, una jornada de salud vascular dirigida a integrantes de su comunidad institucional, en la cual se identificaron alteraciones vasculares aproximadamente en el 10 por ciento de las personas evaluadas.
De acuerdo con el IMSS, una persona que sufre un infarto cerebro vascular o embolia debe recibir atención urgente en las primeras cuatro horas y media para iniciar el tratamiento de trombolisis, el cual reduce complicaciones del habla y motoras, explicó la neuróloga Bárbara Rodríguez Rocha.
Subrayó que “el tiempo recomendado para el tratamiento son las primeras cuatro horas y media, se puede extender a seis horas, pero entre más pronto el paciente se presente a un área de Urgencias su recuperación es mejor”.
Indicó que el tratamiento de trombolisis consiste en aplicar un medicamento por vía intravenosa para disolver el trombo o coágulo y restaurar la circulación sanguínea.
Otros tratamientos que brinda el IMSS en el Tercer Nivel, subrayó la doctora Rodríguez Rocha, se conocen como endovascular y puede ser una trombolisis intra arterial o a través de dispositivos que adhieran el trombo.
Detalló que el Seguro Social también ofrece otra terapia para quitar el coágulo por vía mecánica; se hace una incisión a nivel inguinal y se coloca un catéter que pasa por el cayado aórtico y tiene acceso a las vías intra cerebrales, se coloca un dilatador para extraer el coágulo, para luego reactivar la circulación sanguínea en el vaso obstruido.
El infarto cerebro vascular o embolia “afecta de forma transitoria o permanente al cerebro” y ocurre por falta de sangre (isquemia) o por rotura de un vaso que provoca sangrado, por lo que el 85 por ciento de los infartos son isquémicos y 15 por ciento hemorrágicos, añadió.
Señaló que la edad constituye el factor de riesgo más importante, ya que luego de los 55 años de edad, la tasa de Accidente Cerebral Vascular se duplica cada 10 años.
Síntomas
- Debilidad facial o desviación de la boca hacia un lado.
- Pérdida de fuerza, adormecimiento o pesadez en un brazo o pierna (generalmente de un solo lado del cuerpo).
- Dificultad para hablar, arrastrar la lengua o no entender lo que se le dice.
- Pérdida del equilibrio, mareos repentinos o problemas para caminar.
- Cefalea (dolor de cabeza) intensa y repentina sin causa aparente.
- Pérdida de visión repentina en uno o ambos ojos.